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El Sporting B y el Oviedo no dieron ayer con la fórmula del gol en El Molinón y tuvieron que conformarse con el reparto de puntos (0-0) en un encuentro marcado por la falta de acierto en los últimos metros de los hombres de Manolo Sánchez Murias y por los palos de la portería de Raúl, que se cruzaron hasta en tres ocasiones en el camino hacia el gol de los jugadores Pacheta.
El duelo estuvo marcado por la intensidad, el poco fútbol y la incertidumbre hasta el pitido final ya que, hasta ese momento, tanto los rojiblancos como los azules pudieron llevarse el triunfo a casa.
Los dos técnicos pusieron sobre el césped sus previsibles equipos titulares. Manolo Sánchez Murias optó por colocar a Cruz y Alain en el centro de la defensa ante las bajas del sancionado Álex Gálvez y del lesionado Moisés, mientras que Pacheta formó con el once que se impuso la jornada pasada al Vecindario, con Juanma en lugar de Óscar Martínez. Tanto uno como otro optaron por el mismo dibujo táctico: un 4-2-3-1.
El Sporting B afrontaba el choque con la intención de continuar mostrando sus buenas sensaciones en su juego y el Oviedo, mientras, quería dar un vuelco a la situación y una buena imagen en el duelo de alta rivalidad.
El encuentro comenzó con muchas imprecisiones, sin que ningún equipo se hiciera con el dominio del balón. El juego se desarrollaba sobre el círculo central, sin creación, pero con lucha e intensidad en cada balón dividido. El primer acercamiento, con mucho peligro, llegó en el minuto 7 cuando un saque en largo de Dani Barrio lo peinó hacia atrás Martins y Manu Busto, que se plantó sólo ante Raúl, no supo aprovechar la gran ocasión al encontrarse con el meta sportinguista. El Sporting B lo intentaba con jugadas a balón parado botadas por Juan Muñiz.
El equipo de Pacheta impidió que el filial rojiblanco plasmase su mejor versión, habituado a salir con el balón jugado desde atrás, circunstancia que supo abortar el conjunto azul, lo que obligó al Sporting B a jugar en largo. Con esta situación, el Oviedo se sentía cómodo mientras que los jugadores rojiblancos sufrían en el cuerpo a cuerpo.
El Oviedo ponía mayor presencia en campo rival y un disparo de Martins se escapaba alto. Los azules se hicieron con el control del partido en la versión mejorada del conjunto de Pacheta hasta la fecha. Sin embargo, una arrancada de Mendy por la derecha llevó el peligro a la portería de Dani Barrio, que tuvo que emplearse a fondo para despejar un disparo duro del franco-senegalés. El veloz centrocampista fue el encargado de poner las ocasiones con más peligro del bando gijonés, obligando al equipo oviedista a no descuidar su parcela defensiva.
El Sporting B pudo sacudirse la presión y comenzó a llegar con mayor continuidad sobre el área de Dani Barrio, pero sólo con individualidades. Ambos técnicos daban instrucciones desde el área técnica. Pacheta pedía comunicación a los suyos y Manolo, más pensativo, buscaba la solución que resolviese la fluidez en el juego de su plantel.
Los rojiblancos se apoyaron en el juego aéreo de Landeira para frenar los continuos balones en largo que, una y otra vez, buscó Dani Barrio. Lo volvió a intentar Martins en el minuto 41 con un disparo desde la frontal del área que se escapó por encima de la portería gijonesa. En los últimos compases del primer tiempo, apareció Xavi Moré para poner en aprietos a un Álex Menéndez al que se le echó en falta en una faceta más ofensiva.
2011年10月24日 08点10分